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7 ABRIL, 2016

¿Qué dice tu desorden?

Querámoslo o no, los seres humanos reflejamos todo. Con más o menos énfasis, nuestro cuerpo, actitudes, orden y desorden hablan por nosotros, manifestando en qué estamos y sobre todo, qué estamos sintiendo.

A observar…

Miremos la habitación donde nos encontramos ¿Cómo está? Ordenada a más no poder o es un caos del terror?. ¿Hay ropa amontonada en una silla o libros apilados y cuadernos con lápices por todos lados?

Aunque no lo creas ese desorden que observas habla mucho de ti.

La máxima a seguir es: A mayor desorden mayor es mi caos a nivel emocional. En este caso, independientemente si está la guerra nuclear o acaba de pasar un ejército de Demonios de Tazmania entre tus cosas o las tienes todas apiladas y “ordenadas” (ojo con las comillas) en una silla. El desorden refleja desorden a nivel emocional y mental, de eso no hay duda, de una manera bastante inconsciente, similar a cuando escogemos colores para vestirnos según el ánimo que tengamos.

Por ejemplo Amontonar es una manera de demostrar que estamos saturados de ideas. Hay un montón de cosas en nuestra cabeza y no nos hemos dado el tiempo para realizarlas o desecharlas.

Por otra parte, un closet o vestidor repleto de cosas manifiesta emociones atoradas, que están luchando por salir o el quedarse estancado en el pasado, sin querer salir de ahí.

Generalmente, el cúmulo de cosas – ropa, libros, recuerdos – hace que nuestros cajones queden a punto de estallar y esto resulta por la poca capacidad que tenemos de desprendernos de lo que ya fue. De este modo, tampoco generamos espacio para permitir que entre lo nuevo, porque simplemente no cabe (emocional y materialmente por supuesto).

Gavetas llenas de cosas viejas – tales como repisas, muebles de cocina, organizadores en el baño o en el dormitorio con productos, en ocasiones, hasta vencidos – indican que existe poca disposición mental para seguir adelante. Y es que conservar lo viejo y no manifestar interés por renovar – o sencillamente botar cosas que ya no sirven – no permite continuar con la vida y suelen quedar sentimientos y pensamientos rumiantes dando vueltas.

¡Ponte a ordenar ahora!

Y no es para que mamá nos felicite. Se trata de dejar atrás el autoboicot que conlleva el tener nuestros espacios desordenados, puesto que es una manera concreta de bloquear nuestro camino y la prosperidad que hay en el porvenir.

Desordenar es la forma más clara de auto presentarnos obstáculos para que la energía no fluya por nuestros espacios y nos mantengamos inertes, en ocasiones sin energía y en estados de bajón constante. Finalmente se trata de un círculo vicioso, del que podemos salir tan solo poniéndole voluntad.

Ordena un poquito cada día y verás como la claridad mental regresa, la energía se renueva y vuelves a tener el ímpetu para conseguir todas tus metas, que habías dejado tirado debajo de la cama.

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